El 70% del papeleo ESG ha desaparecido: cómo afecta la simplificación a tu estrategia ESG.
- AlwaysLearning 360

- 22 jun
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Actualizado: 24 jun
Un escenario: "Septiembre de 2026. Reunión de presupuestos. El responsable de sostenibilidad entra con una noticia: "la empresa ya no está obligada a reportar bajo los estándares ESRS completos. El perímetro obligatorio acaba de reducirse drásticamente. Hay margen para recortar el equipo, simplificar el sistema, bajar la carga."
Alguien sonríe. Alguien dice: "menos mal".
Esa reacción es comprensible; y también es una señal.
Lo que ha cambiado en junio de 2026
La Comisión Europea adoptó en junio de 2026 el acto delegado con los ESRS revisados (los estándares europeos de reporte de sostenibilidad) fruto del proceso conocido como Omnibus I.
El resultado es que más del 70% de los indicadores (datapoints) totales desaparecen. Los obligatorios se reducen en más de un 60% y la Comisión Europea estima una reducción significativa de los costes de reporte, superior al 30% en determinados supuestos.
El umbral para entrar en el perímetro obligatorio sube: ahora la CSRD aplica a empresas con más de 1.000 empleados y más de 450 millones de euros de facturación.
Para muchas empresas medianas, esto significa salir completamente del perímetro. Para las que se quedan dentro, significa un sistema de reporte considerablemente más ligero.
La lectura inmediata es de alivio. Y en parte lo es. Pero hay otra lectura que conviene no pasar por alto.
Una simplificación que no es neutral
Cuando un marco regulatorio se aligera, no todos los actores reaccionan igual. Hay dos respuestas previsibles, y son muy distintas entre sí.
Es previsible que muchas organizaciones que construyeron su función ESG principalmente sobre la presión regulatoria reduzcan esfuerzo. Es lo lógico. La presión baja, el sistema se contrae.
Las organizaciones que construyeron su función ESG sobre una lógica estratégica probablemente simplificarán parte del reporte, pero seguirán manteniendo aquellas métricas que consideran útiles para gestionar riesgos, atraer inversión o reforzar su posición competitiva. No porque sean más virtuosas, sino porque su sistema no dependía del mandato externo para tener sentido interno.
La simplificación de los ESRS no determina la estrategia de una organización, pero sí puede hacer más visible hasta qué punto el sistema ESG respondía principalmente al cumplimiento normativo o generaba valor para la gestión.
Esta distinción importa más de lo que parece. Porque en los próximos meses, el mercado probablemente distinguirá con mayor facilidad entre las organizaciones que mantienen un enfoque estratégico y aquellas que reducen su sistema al mínimo necesario..
El cálculo que ahora toca hacer
Para quien está dentro del nuevo perímetro, la pregunta pasa de "cómo cumplo los ESRS" a "qué reporto voluntariamente porque me conviene".
Son preguntas con respuestas muy distintas:
La primera tiene respuesta reglamentaria,
mientras que la segunda exige criterio.
Para quien ha salido del perímetro, la pregunta es aún más directa: ¿Qué parte del sistema ESG que construiste sigue teniendo valor sin la obligación detrás?
Aunque no hay una respuesta universal, sí que hay criterios para encontrarla:
Lo que conecta con tu modelo de negocio real
Decisión: identifica qué métricas de sostenibilidad están directamente ligadas a decisiones operativas y de inversión que ya tomas. Huella de carbono si gestionas energía. Indicadores de cadena de suministro si dependes de proveedores críticos. Datos sociales si el talento es una palanca competitiva.
Impacto: reduces el sistema al núcleo que ya funciona como herramienta de gestión, no de cumplimiento.
Lo que tus financiadores ya te piden aunque no sea obligatorio
Decisión: revisa qué información han solicitado bancos, fondos o aseguradoras en los últimos 18 meses. Eso ya define tu perímetro mínimo real, independientemente de lo que diga Bruselas.
Impacto: alineas el reporte con quien toma decisiones sobre tu acceso al capital. El regulador puede haber retrocedido; el mercado financiero no lo ha hecho al mismo ritmo.
Lo que diferencia tu posición ante clientes y licitaciones
Decisión: analiza si algún cliente relevante o proceso de compra puntúa o exige datos ESG. Si es así, ese reporte deja de ser un coste y pasa a ser una condición de acceso.
Impacto: conviertes la función ESG en argumento comercial, no en carga administrativa.
Lo que sostiene la narrativa que comunicas
Decisión: evalúa qué métricas respaldan los compromisos que ya has hecho públicos (con las personas de tu organización, con la comunidad, con inversores). Retirarlas es generar una inconsistencia que tiene coste reputacional.
Impacto: mantienes la coherencia entre lo que dices y lo que mides. Que es, en el fondo, de lo que trata la sostenibilidad bien entendida.
Lo que esto dice sobre la organización
El exceso de complejidad regulatoria era real, la simplificación tiene sentido, aunque la trampa está en celebrarlo sin más.
Cuando una organización reduce su sistema ESG al mínimo legal conviene preguntarse qué parte respondía únicamente al cumplimiento y cuál aportaba valor real a la gestión. Reducir el reporte no implica necesariamente reducir la estrategia.
El regulador puede simplificar. La estrategia no debería necesitar que se lo pidan.
El artículo de la ISO 14001:2026 que publicamos hace unas semanas apuntaba en la misma dirección: la norma deja de ser el motor del sistema; la coherencia estratégica tiene que serlo. Los ESRS simplificados plantean exactamente el mismo reto.
La pregunta para los próximos meses pasa por si tu organización puede justificar lo que conserva sin mencionar la palabra "obligatorio".
Si puede, probablemente el sistema ya estaba orientado a la gestión.
Si no puede, esta puede ser una buena oportunidad para revisar qué información sigue generando valor más allá del cumplimiento regulatorio.
Fuentes: Latham & Watkins — EU Sustainability State of Play (2026) · IntegrityNext — CSRD Omnibus Update 2026 · Comisión Europea — Acto delegado ESRS revisados, mayo 2026
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